Eso de ser el más pequeño del salón, y peor, el nuevo, es un problema. No se que tenían contra mi mis padres, pero lo hicieron, ahí estaba yo frente a un viejo profesor junto a mi madre, dando mi primer examen de ingreso,todo por ser aún pequeño.
- Escribe papá y mamá -me decía el profesor -¿pero por qué no me pregunta algo más difícil?- pensaba yo - mi abuelo me preguntaba ya de Colón y Pizarro.
- ¿Qué animal es este?- continuaba.
- Esto es un burro- respondía yo -en realidad era un caballo, pero pertenecían a la misma familia ¿o no?
Después de este ligero examen, ya estaba adentro. El examen no me puso nervioso, más nervioso me puso el que mi madre haya soltado mi mano y por algo de media hora estuve perdido en el colegio más grande de todo el cono norte. Al final me llevaron a la Dirección, donde mi madre me recupero.
Alguien por ahí me dijo que soy algo presumido (entre otras cosas), algo de cierto debe haber, pues al final del primer día de clases me la juraron para la salida y yo bocón respondí.
- Ustedes a mi, ¡Eso quiero verlo!
Y vi bien negro, dos me cogieron por los brazos y uno me pegó sin asco. Al final del día llegue a mi casa con pasto en la boca.
No se por qué la gente no me quería, será porqué yo tampoco los quería mucho. Así que pagaba protección, en primaría tenía mi seguridad, creo que llegue a pagar veinte centavos diarios.
En la secundaria me bastó con hacerme amigo del brigadier del aula, prestarle unos cuadernos y ser su secretario.
Con todos estos antecedentes decidí aprender a defenderme, en la U no sería lo mismo. Cerca de la U había un dojo de karate, me inscribí y estuve uno buenos meses, aprendí algo y además conocí a compañeros y maestros muy curiosos.
- Nosotros practicamos karate para sentirnos bien y vernos bien-decía uno, que se pasaba la mayor parte de la clase viéndose en los grandes espejos.
- ¿Qué hace UD viéndose en el espejo-decía otro, maestros tan dispares confunden.
Pero el mejor y más terrible era otro que tenía la costumbre de coger un grueso garrote y ver terminar nuestra rutina de ejercicios, en aquel tiempo mejoré mucho de los bronquios .Además este maestro me confundía con otro alumno que había tenido, me llamaba por otro apellido, yo le seguía la corriente, aunque parece que el otro alumno era algo relajado, pues siempre me lo recalcaba.
Llegaron los campeonatos y participe en algunos, el primero se realizó en un gran coliseo, lleve mi barra, mi cinturón blanco no impresiono mucho a mi oponente, quien parecía el hijo de Bruce Lee, era un practicante de Kung Fu y tenia una vestimenta roja con un estampado dorado de un gran animal, este hizo llover sobre mi una lluvia de puñetes y patadas, la verdad en aquel momento no sentí nada, después dolió, sólo esperaba salir con el menor daño posible, por suerte las peleas son cortas.
El segundo torneo donde participe se realizó en una losa deportiva, en un barrio lejano de la ciudad, mi cinturón ya había sufrido varias mutaciones de color, ahora conseguí ganar dos peleas, ¡dos!, y quedé entre los cuatro primeros, para ser sincero tuve suerte en los emparejamientos.
Ese fue mi paso por la defensa personal, finalmente termine aceptando mi naturaleza pacifica.
Amor y paz.
BETO
viernes, 28 de septiembre de 2007
UNA CAÍDA
Recientemente hicimos una salida con mis pupilos a los alrededores de la comunidad, luego de las amenazas de rigor abandonamos la escuela he iniciamos nuestra aventura, misma que culminaríamos escalando un pequeño monte al frente de de la escuela, todo se desarrolló normalmente hasta la subida al monte, en la cima de aquel hay una pequeña meseta donde los niños se esparcieron como hormigas, éramos tres secciones y los niños corrieron a su gusto, el saldo… dos niños rodando al bajar, fui premiado, los dos de mi grupo, por suerte no paso de un susto.
Parece que lo estoy viviendo ahora, voy cayendo, no siento miedo ni siquiera eso, es un vértigo, trato de cogerme de algo, pero todo es inútil, finalmente mi cuerpo se detiene. Lo último que recuerdo es a mi madre acercarse a mí, levantarme y limpiar la sangre de mi barbilla.Esto pasó cuando tenía casi cuatro años y vivía en un cerrito del cono norte, en la casa que habitamos antes de mudarnos a la casa donde vivimos ahora. Mi padre se negó ha quedarse en la casa de sus suegros y decidió iniciar mi historia en zona muy humilde. Aunque solo viví cuatro años en aquel lugar, tengo curiosos recuerdos: un gato plomo, un jardín, un amigo de mi edad y su hermana bailando un trompo, un vecinito mayor al que le tirábamos piedras, un corral y en el un cerdo de color blanco, un ómnibus que tomábamos siempre para salir y para volver, una película de zombis en la casa de una señora, pues nosotros no teníamos, en fin.La casa fue vendida, el gato se perdió al llegar a la nueva casa, el cerdo fue sacrificado, y eso que me colgué del cuello de mi tío, a mi amigo no lo volví a ver más, pero nunca olvido su nombre, aquello viejos buses ya no circulan más. Mis hermanas desconocen esto, ya sea porque eran muy pequeñas o porque nacieron en la casa grande.
- Profesor, mi hijita tiene pesadillas, por la caída.
- No se preocupe señora, ya se le pasaran.
Aunque a mi todavía no se me pasan.
Beto
Parece que lo estoy viviendo ahora, voy cayendo, no siento miedo ni siquiera eso, es un vértigo, trato de cogerme de algo, pero todo es inútil, finalmente mi cuerpo se detiene. Lo último que recuerdo es a mi madre acercarse a mí, levantarme y limpiar la sangre de mi barbilla.Esto pasó cuando tenía casi cuatro años y vivía en un cerrito del cono norte, en la casa que habitamos antes de mudarnos a la casa donde vivimos ahora. Mi padre se negó ha quedarse en la casa de sus suegros y decidió iniciar mi historia en zona muy humilde. Aunque solo viví cuatro años en aquel lugar, tengo curiosos recuerdos: un gato plomo, un jardín, un amigo de mi edad y su hermana bailando un trompo, un vecinito mayor al que le tirábamos piedras, un corral y en el un cerdo de color blanco, un ómnibus que tomábamos siempre para salir y para volver, una película de zombis en la casa de una señora, pues nosotros no teníamos, en fin.La casa fue vendida, el gato se perdió al llegar a la nueva casa, el cerdo fue sacrificado, y eso que me colgué del cuello de mi tío, a mi amigo no lo volví a ver más, pero nunca olvido su nombre, aquello viejos buses ya no circulan más. Mis hermanas desconocen esto, ya sea porque eran muy pequeñas o porque nacieron en la casa grande.
- Profesor, mi hijita tiene pesadillas, por la caída.
- No se preocupe señora, ya se le pasaran.
Aunque a mi todavía no se me pasan.
Beto
miércoles, 22 de agosto de 2007
La chacha
Como algunos de ustedes saben, mi madre ha recaido con las varices, motivo por el cual ahora volvemos a tener una chacha. Desde que éramos niños, siempre tuvimos alguna persona que ayude a mamá, primero porque somos seis hermanos, y todos en escalerita, y segundo, porque al vivir en una zona industrial nos obligaba a todos a dar una manito en el negocio familiar y descuidar las cosas de la casa. Panchita fue una de las personas mas pintorescas que nos acompaño, tenia dos o tres años mas que yo (algo de quince), su piel era tostada, tenia el cabello largo, unos ojos dificiles de distinguir, baja estatura, un cuerpo pequeno en forma barrilito y pegado a el una cabeza ancha y redonda. En el tiempo que estuvo con nosotros, se sucedieron anecdotas que fueron memorables. Mi familia y yo tenemos poca costumbre de ir a la playa, creo que somos quisquillosos a la arena y al sol.En una de esas escasas salidas playeras Panchita nos acompano, no se si fue por curiosidad, tal vez era la primera vez que veia el mar,el caso es que Panchita ingreso al mar de la mano de una de mis hermanas, la mas nerviosa, puede atestiguarlo su siquiatra,ahora expareja, esta hermana mia, al ver el agua al nivel de su cuello, literalmente se trepo en Panchita y aplasto su cabeza dentro del agua. - Auxilio! – dijo mama. Yo que nunca aprendi a nadar, tampoco me interesaba mucho, ante la emergencia, meditaba en ir más allá de mis límites, mis rodillas, por suerte un muchacho y luego un salvavidas hicieron el trabajo dificil. La chacha se gano un regano y mi hermana un gran susto.
Una que me hizo a mi, fue la visita sorpresiva que hizo a mi cole. Todos tenemos cierto recelos y yo debo confesar que desde chico me gustaba evitar los roches. Aquel dia olvide una cartulina para una exposicion de geografia, uno de mis cursos favoritos, desde chico siempre tuve un mapamundi dentro de mi cabeza, incluso mi maestra ya me habia licenciado de la ultima evaluacion. Mi madre tuvo la grandiosa idea de enviarme la cartulina con Panchita. En el cambio de hora, mientras todos salian a tomar un poco de aire, hubo un revuelo en la puerta del aula. Te busca tu novia… (Me reservo el apodo).Ahi estaba Panchita frente a mi, sudorosa, agitada y en su cara se combinaban una mueca de miedo y otra de verguenza. No me dijo nada, me dio la cartulina y corrio lo mas rapido que pudo, jamas pense que esas piernas cortitas fueran tan agiles, mi colegio es uno de los gigantes de Lima y pude contemplar un buen rato su carrera, mis compañeros rieron a costa mia y lo peor, las chicas del aula y de las otras secciones se ganaron el pase,todos mis amores platonicos juntos, mi reputación estaba arruinada. De regreso a casa Panchita me evito un rato. Luego me dijo que nunca mas volveria a entrar a mi colegio y por suerte asi fue.
Beto
Una que me hizo a mi, fue la visita sorpresiva que hizo a mi cole. Todos tenemos cierto recelos y yo debo confesar que desde chico me gustaba evitar los roches. Aquel dia olvide una cartulina para una exposicion de geografia, uno de mis cursos favoritos, desde chico siempre tuve un mapamundi dentro de mi cabeza, incluso mi maestra ya me habia licenciado de la ultima evaluacion. Mi madre tuvo la grandiosa idea de enviarme la cartulina con Panchita. En el cambio de hora, mientras todos salian a tomar un poco de aire, hubo un revuelo en la puerta del aula. Te busca tu novia… (Me reservo el apodo).Ahi estaba Panchita frente a mi, sudorosa, agitada y en su cara se combinaban una mueca de miedo y otra de verguenza. No me dijo nada, me dio la cartulina y corrio lo mas rapido que pudo, jamas pense que esas piernas cortitas fueran tan agiles, mi colegio es uno de los gigantes de Lima y pude contemplar un buen rato su carrera, mis compañeros rieron a costa mia y lo peor, las chicas del aula y de las otras secciones se ganaron el pase,todos mis amores platonicos juntos, mi reputación estaba arruinada. De regreso a casa Panchita me evito un rato. Luego me dijo que nunca mas volveria a entrar a mi colegio y por suerte asi fue.
Beto
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)